MEZCAL ORIGINS


El mezcal tiene raíces profundas que se extienden hasta las épocas prehispánicas en México. Según relatos antiguos, los pueblos indígenas de Oaxaca descubrieron las propiedades del agave al observar cómo este se transformaba al entrar en contacto con el fuego. Cuentan que un rayo impactó un campo de agaves, cocinando su interior y liberando un jugo dulce. Este evento natural dio pie al uso del agave como fuente alimenticia, curativa y, eventualmente, espiritual.


En las culturas prehispánicas, esta bebida era un puente entre el mundo terrenal y lo divino. Los chamanes y líderes espirituales lo empleaban en ceremonias para conectar con los dioses, purificar el espíritu y pedir por cosechas abundantes. Actualmente, estas prácticas persisten en ciertas comunidades indígenas de Oaxaca, donde el mezcal se ofrece en rituales para bendecir la tierra, honrar a los ancestros y celebrar la vida. Beber mezcal en este contexto no es solo un acto social, sino un acto sagrado que refuerza los lazos con la naturaleza y la espiritualidad.

A diferencia de otras bebidas alcohólicas, el mezcal es considerado una opción más pura y natural. Su proceso artesanal, que no utiliza químicos ni azúcares añadidos, lo hace un destilado limpio y lleno de matices. Además, es conocido por sus propiedades digestivas y por contener compuestos antioxidantes que favorecen al organismo. Cuando se consume con moderación, el mezcal no solo conecta a las personas con la tradición y la cultura mexicana, sino que también ofrece una experiencia sensorial única e inigualable.